jueves, 9 de diciembre de 2010

Fuerte de loreto y Guadalupe




Acueyametepec es el nombre prehispánico del cerro en que se encuentran ubicados los Fuertes; el Fuerte de Guadalupe se encuentra en estado ruinoso, por ser el de construcción más antigua, ya que después de la conquista española, los misioneros franciscanos erigieron una ermita que se amplió a templo y que estuvo bajo la advocación de San Cristóbal, nombre que se dio al cerro. Posteriormente, el templo fue de los padres betlemitas y la prominencia fue conocida como cerro de Belem Más al oeste se erigió otro templo y las advocaciones fueron cambiadas a las Vírgenes de LORETO y GUADALUPE.
En 1816, estos pequeños templos fueron fortificados por árdenes del intendente Cariaco del Llano con el objeto de resistir a las fuerzas insurgentes.

En 1862, la ciudad de Puebla fue escenario de un gran acontecimiento histórico; la amenaza de las tropas francesas de tomar la ciudad y la estrategia militar por defenderla desde el Fuerte de Guadalupe, ya que en esa batalla no se desarrollaron acciones desde el Fuerte de Loreto.




Cañon "Merla"
España 1767






Este cañon fue quitado al ejercito invasor y al año siguiente fue utilizado en contra de ellos



El Fuerte de Loreto y Guadalupe me pareció importante ya que nos explicaron un poco mas sobre la Batalla del 5 de mayo y a que hace referencia todo el museo por lo igual en el se mostraban algunos trajes de los generales de esta lucha como cuadros de los personajes mas importantes de la Batalla ,también la primera bandera , un telégrafo donde se andaban las señales de las fuertes batallas por igual las cartas de Ignacio Zaragoza dirigidas a Benito Juarez .
Carta dirigida a Maximiliano por el presidente Benito Juarez

miércoles, 10 de noviembre de 2010

ILUSTRE Y HERMOSISIMA MARÍA

Ilustre y hermosisima María,
mientras se deja ver a cualquier hora
en tus mejillas la rosada aurora,
Febo en tus ojos y, en tu frente, el día,

y mientras con gentil descortesía
mueve el viento la hebra voladora
que la Arabia en sus venas atesora
y el rico Tajo en sus arenas cría;

antes que de la edad Febo eclipsado
y el claro día vuelo en noche oscura,
huya la Aurora del mortal nublado;

antes que lo que hoy es rubio tesoro
venganza a la blanca nieve es blancura,
goza, goza el color, la luz, el oro.

LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE
(1583)




miércoles, 3 de noviembre de 2010

Obra Leonardo da vinci

"La Virgen de las rocas" 1483-86
Paris, Louvre
Indiscutible obra de Leonardo, con abundante documentación.


Obra de Miguel Angel

La Piedad

OBRA DE LEONARDO DA VINCI

LA ULTIMA CENA 

CAPILLA SIXTINA MIGUEL ANGEL

EL CONDE DE LUCANOR DE JUAN MANUEL

EJEMPLO X

DE LO QUE ACONTECIÓ A DOS HOMBRES
QUE FUERON MUY RICOS

–Patronio, bien reconozco a Dios que me ha hecho muchas mercedes, más de lo que yo le podría servir, y en todas las otras cosas entiendo que está la mi hacienda asaz con bien y con honra. Pero algunas veces me acontece estar tan apremiado por la pobreza que me parece que querría tanto la muerte como la vida. Y ruégoos que algún consuelo me deis para esto.
–Señor conde–dijo Patronio–, para que os consoléis cuando tal cosa os acaezca, sería muy bien que supieseis lo que acaeció a dos hombres que fueron muy ricos.
El conde le rogó que le dijese cómo había sido aquello.
–Señor conde Lucanor–dijo Patronio–, de estos dos hombres, el uno de ellos llegó a tan gran pobreza que no le quedó en el mundo cosa que pudiese comer. Y desde que hizo mucho por buscar alguna cosa que comiese no pudo haber otra cosa sino una escudilla de altramuces. Y acordándose de cuán rico solía ser y que ahora con hambre y con mengua había de comer los altramuces que son tan amargos y de tan mal sabor comenzó a llorar muy fieramente; pero con la gran hambre comenzó a comer los altramuces, y en comiéndolos estaba llorando y echaba las cortezas de los altramuces en pos de sí. Y él, estando en este pesar y en esta cuita, sintió que estaba otro hombre en pos de él y volvió la cabeza y vio a un hombre cerca de él, que estaba comiendo las cortezas de los altramuces que él echaba en pos de sí y era aquél de quien os hablé arriba.
Y cuando aquello vio el que comía los altramuces, preguntó a aquel que comía las cortezas que por qué hacía aquello. Y él dijo que supiese que había sido mucho más rico que él, y que ahora había llegado a tan gran pobreza y a tan gran hambre que le placía mucho cuando hallaba aquellas cortezas que él dejaba. Y cuando esto vio el que comía los altramuces, consolóse, pues entendió que otro había más pobre que él y que había menos razón por la que lo debía ser. Y con este consuelo, esforzóse y ayudóle Dios y buscó manera cómo saliese de aquella pobreza, y salió de ella y fue muy bienandante.
Y vos, señor conde Lucanor, debéis saber que el mundo es tal, y además, que nuestro Señor Dios lo tiene por bien, que ningún hombre haya cumplidamente todas las cosas. Mas, pues en todo lo otro os hace Dios merced y estáis con bien y con honra si alguna vez os menguan dineros y estáis en algún apremio, no desmayéis por ello, y creed por cierto que otros más honrados y más ricos que vos están tan apremiados, que se tendrían por pagados si pudiesen dar a sus gentes. y les diesen, aun mucho menos de cuanto vos les dais a las vuestras.
Al conde plugo mucho esto que Patronio dijo, y consolóse y ayudóse a sí mismo y ayudóle Dios, y salió muy bien de aquel apuro en que estaba.
Y entendiendo don Juan que este ejemplo era muy bueno, hízolo poner en este libro e hizo estos versos que dicen así:
Por pobreza nunca desmayéis,
pues otros más pobres que vos veis.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El conde lucanor de Juan Manuel

Lucero Aguilar Ramirez


Lo que sucedió a un rey y a un ministro suyo
Una vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
-Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico, no hace mucho me dijo de modo confidencial que, como ha tenido algunos problemas en sus tierras, le gustaría abandonarlas para no regresar jamás, y, como me profesa gran cariño y confianza, me querría dejar todas sus posesiones, unas vendidas y otras a mi cuidado. Este deseo me parece honroso y útil para mí, pero antes quisiera saber qué me aconsejáis en este asunto.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, bien sé que mi consejo no os hace mucha falta, pero, como confiáis en mí, debo deciros que ese que se llama vuestro amigo lo ha dicho todo para probaros y me parece que os ha sucedido con él como le ocurrió a un rey con un ministro.
El Conde Lucanor le pidió que le contara lo ocurrido.
-Señor -dijo Patronio-, había un rey que tenía un ministro en quien confiaba mucho. Como a los hombres afortunados la gente siempre los envidia, así ocurrió con él, pues los demás privados, recelosos de su influencia sobre el rey, buscaron la forma de hacerle caer en desgracia con su señor. Lo acusaron repetidas veces ante el rey, aunque no consiguieron que el monarca le retirara su confianza, dudara de su lealtad o prescindiera de sus servicios. Cuando vieron la inutilidad de sus acusaciones, dijeron al rey que aquel ministro maquinaba su muerte para que su hijo menor subiera al trono y, cuando él tuviera la tutela del infante, se haría con todo el poder proclamándose señor de aquellos reinos. Aunque hasta entonces no habían conseguido levantar sospecha en el ánimo del rey, ante estas murmuraciones el monarca empezó a recelar de él; pues en los asuntos más importantes no es juicioso esperar que se cumplan, sino prevenirlos cuando aún tienen remedio. Por ello, desde que el rey concibió dudas de su privado, andaba receloso, aunque no quiso hacer nada contra él hasta estar seguro de la verdad.
»Quienes urdían la caída del privado real aconsejaron al monarca el modo de probar sus intenciones y demostrar así que era cierto cuanto se decía de él. Para ello expusieron al rey un medio muy ingenioso que os contaré en seguida. El rey resolvió hacerlo y lo puso en práctica, siguiendo los consejos de los demás ministros.
»Pasados unos días, mientras conversaba con su privado, le dijo entre otras cosas que estaba cansado de la vida de este mundo, pues le parecía que todo era vanidad. En aquella ocasión no le dijo nada más. A los pocos días de esto, hablando otra vez con aquel ministro, volvió el rey sobre el mismo tema, insistiendo en la vaciedad de la vida que llevaba y de cuanto boato rodeaba su existencia. Esto se lo dijo tantas veces y de tantas maneras que el ministro creyó que el rey estaba desengañado de las vanidades del mundo y que no le satisfacían ni las riquezas ni los placeres en que vivía. El rey, cuando vio que a su privado le había convencido, le dijo un día que estaba decidido a alejarse de las glorias del mundo y quería marcharse a un lugar recóndito donde nadie lo conociera para hacer allí penitencia por sus pecados. Recordó al ministro que de esta forma pensaba lograr el perdón de Dios y ganar la gloria del Paraíso.
»Cuando el privado oyó decir esto a su rey, pretendió disuadirlo con numerosos argumentos para que no lo hiciera. Por ello, le dijo al monarca que, si se retiraba al desierto, ofendería a Dios, pues abandonaría a cuantos vasallos y gentes vivían en su reino, hasta ahora gobernados en paz y en justicia, y que, al ausentarse él, habría desórdenes y guerras civiles, en las que Dios sería ofendido y la tierra destruida. También le dijo que, aunque no dejara de cumplir su deseo por esto, debía seguir en el trono por su mujer y por su hijo, muy pequeño, que correrían mucho peligro tanto en sus bienes como en sus propias vidas.
»A esto respondió el rey que, antes de partir, ya había dispuesto la forma en que el reino quedase bien gobernado y su esposa, la reina, y su hijo, el infante, a salvo de cualquier peligro. Todo se haría de esta manera: puesto que a él lo había criado en palacio y lo había colmado de honores, estando siempre satisfecho de su lealtad y de sus servicios, por lo que confiaba en él más que en ninguno de sus privados y consejeros, le encomendaría la protección de la reina y del infante y le entregaría todos los fuertes y bastiones del reino, para que nadie pudiera levantarse contra el heredero. De esta manera, si volvía al cabo de un tiempo, el rey estaba seguro de -35- encontrar en paz y en orden cuanto le iba a entregar. Sin embargo, si muriera, también sabía que serviría muy bien a la reina, su esposa, y que educaría en la justicia al príncipe, a la vez que mantendría en paz el reino hasta que su hijo tuviera la edad de ser proclamado rey. Por todo esto, dijo al ministro, el reino quedaría en paz y él podría hacer vida retirada.
»Al oír el privado que el rey le quería encomendar su reino y entregarle la tutela del infante, se puso muy contento, aunque no dio muestras de ello, pues pensó que ahora tendría en sus manos todo el poder, por lo que podría obrar como quisiere.
»Este ministro tenía en su casa, como cautivo, a un hombre muy sabio y gran filósofo, a quien consultaba cuantos asuntos había de resolver en la corte y cuyos consejos siempre seguía, pues eran muy profundos.
»Cuando el privado se partió del rey, se dirigió a su casa y le contó al sabio cautivo cuanto el monarca le había dicho, entre manifestaciones de alegría y contento por su buena suerte ya que el rey le iba a entregar todo el reino, todo el poder y la tutela del infante heredero.
»Al escuchar el filósofo que estaba cautivo el relato de su señor, comprendió que este había cometido un grave error, pues sin duda el rey había descubierto que el ministro ambicionaba el poder sobre el reino y sobre el príncipe. Entonces comenzó a reprender severamente a su señor diciéndole que su vida y hacienda corrían grave peligro, pues cuanto el rey le había dicho no era sino para probar las acusaciones que algunos habían levantado contra él y no por que pensara hacer vida retirada y de penitencia. En definitiva, su rey había querido probar su lealtad y, si viera que se alegraba de alzarse con todo el poder, su vida correría gravísimos riesgos.
»Cuando el privado del rey escuchó las razones de su cautivo, sintió gran pesar, porque comprendió que todo había sido preparado como este decía. El sabio, que lo vio tan acongojado, le aconsejó un medio para evitar el peligro que lo amenazaba.
»Siguiendo sus consejos, el privado, aquella misma noche, se hizo rapar la cabeza y cortar la barba, se vistió con una túnica muy tosca y casi hecha jirones, como las que llevan los mendigos que piden en las romerías, cogió un bordón y se calzó unos zapatos rotos aunque bien clavados, y cosió en los pliegues de sus andrajos una gran cantidad de doblas de oro. Antes del amanecer encaminó sus pasos a palacio y pidió al guardia de la puerta que dijese al rey que se levantase, para que ambos pudieran abandonar el reino antes de que la gente despertara, pues él ya lo estaba esperando; le pidió también que todo se lo dijera sin ser oído por nadie. El guardia, cuando así vio al privado del rey, quedó muy asombrado, pero fue a la cámara real y dio el mensaje al rey, que también se asombró mucho e hizo pasar a su privado.
»El rey, al ver con aquellos harapos a su ministro, le preguntó por qué iba vestido así. Contestó el privado que, puesto que el rey le había expresado su intención de irse al desierto y como seguía dispuesto a hacerlo, él, que era su privado, no quería olvidar cuantos favores le debía, sino que, al igual que había compartido los honores y los bienes de su rey, así, ahora que él marchaba a otras tierras para llevar vida de penitencia, querría él seguirlo para compartirla con su señor. Añadió el ministro que, si al rey no le dolían ni su mujer, ni su hijo, ni su reino, ni cuantos bienes dejaba, no había motivo para que él sintiese mayor apego, por lo cual partiría con él y le serviría siempre, sin que nadie lo notara. Finalmente le dijo que llevaba tanto dinero cosido a su ropa que nunca habría de faltarles nada en toda su vida y que, pues habían de partir, sería mejor hacerlo antes de que pudiesen ser reconocidos.
»Cuando el rey oyó decir esto a su privado, pensó que actuaba así por su lealtad y se lo agradeció mucho, contándole cómo lo envidiaban los otros privados, que estuvieron a punto de engañarlo, y cómo él se decidió aprobar su fidelidad. Así fue como el ministro estuvo a punto de ser engañado por su ambición, pero Dios quiso protegerlo por medio del consejo que le dio aquel sabio cautivo en su casa.
»Vos, señor conde, es preciso que evitéis caer en el engaño de quien se dice amigo vuestro, pero ciertamente lo que os propuso sólo es para probaros y no porque piense hacerlo. Por eso os convendrá hablar con él, para que le demostréis que sólo buscáis su honra y provecho, sin sentir ambición ni deseo de sus bienes, pues la amistad no puede durar mucho cuando se ambicionan las riquezas de un amigo.
El conde vio que Patronio le había aconsejado muy bien, obró según sus recomendaciones y le fue muy provechoso hacerlo así.
Y, viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro e hizo estos versos que condensan toda su moraleja:
No penséis ni creáis que por un amigo
hacen algo los hombres que les sea un peligro.
También hizo otros que dicen así:
Con la ayuda de Dios y con buen consejo,
sale el hombre de angustias y cumple su deseo.
FIN

jueves, 21 de octubre de 2010

Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.

CONFUCIO
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.

CONFUCIO

martes, 12 de octubre de 2010

Lucero Aguilar Ramirez

 Frases de Confucio

"Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso"
"Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro"

Frases de Tao
"Escucho y olvido, veo y recuerdo,hago y entiendo"
" el buen guerrero no es irasiable .El buen vencerod evit ala guerra"

jueves, 9 de septiembre de 2010

Pintura de Vincent Van Gogh

Lucero Aguilar Ramirez

Cafe de Lires

Poemas de Pablo Nerudo

POEMA 16

Lucero Aguilar Ramirez

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube

y tu color y forma son como yo los quiero.

Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,

y viven en tu vida mis infinitos sueños.



La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,

el agrio vino mío es más dulce en tus labios:

oh segadora de mi canción de atardecer,

cómo te sienten mía mis sueños solitarios!



Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa

de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.

Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo

estanca como el agua tu mirada nocturna.



En la red de mi música estás presa, amor mío,

y mis redes de música son anchas como el cielo.

Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.

En tus ojos de luto comienza el país del sueño.


domingo, 5 de septiembre de 2010

POEMAS DE PABLO NERUDO

ME PEINA EL VIENTO LOS CABELLOS

Me peina el viento los cabellos
como una mano maternal,
abro la puerta del recuerdo
y el pensamiento se me va.

Son otras voces las que llevo,
es de otros labios mi cantar:
hasta mi gruta de recuerdos
tiene una eztraña claridad!

Frutos de tierras extranjeras,
olas azules de otro mar,
amores de otros hombres, penas
que no me atrevo a recordar.

Y el viento, el viento que me peina
como una mano maternal!

Mi verdad se pierde en la noche:
no tengo noche ni verdad!

Tendido en medio del camino
deben pisarme para andar.

Pasan por mi sus corazones
ebrios de vino y de soñar.

Yo soy un puente inmovil entre
tu corazón y la eternidad.

Si me mueriera de repente
no dejaría de cantar!



lunes, 23 de agosto de 2010

Dulce Carolina Velàzquez Galicia
16 años
Grado:2 Grupo:VI

Autodescripciòn

Físicamente soy una persona de estatura baja ,de conflexiòn mediana,morenita ,de ojos color obscuro ,pestañas chinas,de nariz y boca pequeña ,tengo los odios un poco grandes y cabello chino .

Psicológicamente soy una persona muy sencilla,alegre,me gusta divertirme y tener muchas amigas ,me gusta que las personas me tengan confianza y crean en mi me considero una buena amiga y sobretodo consejera .
me gusta pensar en mi futuro y en mi presente por que trato de vivir el día como si fuera el ultimo.

Metas a largo y corto plazo

Corto plazo
Salir con buenas calificaciones este semestre
Obtener muchos reconocimientos
No dejarme llevar por el desastre

A largo plazo

Terminar mi nivel medio superior
Obtener buen promedio al salir
Poder ingresar a la Universidad
Tener una profesión
Tener un buen trabajo

¿Cuanto tiempo le vas a dedicar a la lectura?

Una hora diaria

LITERATURA Y CONTEPORANEIDAD

Tarea
Lucero Aguilar Ramirez

15 años

Grado:2 Grupo: VI

                                                                 Autodescripciòn

Soy una persona sencilla.tímida,no muy sociable ,sentimental ,alegre mas con mis amigas ,me agrada salir con ellas apoyarlas en lo que pueda hacer, estudiar e ir a la escuela ,me gusta divertirme a un limite ,me considero una persona sincera y no hipócrita eso si muy mentirosa .

Soy de cabello chino ,largo y de color negro ,ojos pequeños de color café obscuro,piel apiñonada,estatura mediana ,cejas grandes y pestañas igual grandes y chinas ,oídos grandes, nariz y boca grande.
                                         

                                          Mis metas a largo y corto plazo

Terminar este primer semestre con buenas calificaciones al igual que segundo año con buenas calificaciones ,entrar a todas mis clases no dejarme llevar por la diversión y cumplir con todas mis tareas y trabajos de la escuela .

terminar la Preparatoria con buenas calificaciones,ir a la Universidad , tener una carrera ,lograr terminar la Universidad y tener una licenciatura .

                                    ¿Cuanto tiempo le voy a dedicar a la lectura?

Una hora diaria